23 de septiembre de 2008

La ley del mínimo esfuerzo

Para lo que más se suele sacar a colación esta ley es para hacer frases en las que los profesores se quejan a los padres de lo poco que estudian y se aplican sus hijos. Sin embargo, un profesor (o profesora, entiéndase) debería conocer bien este tipo de cosas y hablar con propiedad. Cuando se dice que alguien aplica la ley del mínimo esfuerzo siempre se dice como algo negativo y a lo que se refieren es a que no hace ningún esfuerzo. Quizá se podría aceptar como forma de hablar figurada, pero me parece a mí que no se trata de eso, sino de que no se sabe lo que se está diciendo.

Si se dice que alguien hace "el mínimo esfuerzo" no significa que no esté haciendo ningún esfuerzo. Quizá el esfuerzo que hace es enorme, es sobrehumano. Pero la cosa está en que es el mínimo para conseguir algo. Si se hace más esfuerzo, se conseguirá exactamente lo mismo y se estarán desaprovechando energías o tiempo. Así que hacer el mínimo esfuerzo, o sea, aplicar la ley del mínimo esfuerzo, es lo mejor que se puede hacer. Primero hay que saber cuáles son los objetivos de cada uno y luego ir tras ellos con el mínimo esfuerzo que se requiera para obtenerlos.

Si hablásemos de maquinaria, probablemente siempre diríamos que la máquina que mejor efectúa su función es aquella que, obteniendo resultados idénticos, la desempeña con el mínimo esfuerzo. ¿Por qué pensar que pueda ser de otra manera con respecto a los seres humanos?

En los estudios, son aquellas personas a las que se llama empollonas quienes hacen el mínimo esfuerzo. Llevar el curso al día, presentarse a parciales en lugar de con todo a junio, asistir a clase… es un esfuerzo probadamente menor que el que hacen los malos estudiantes. Eso lo tenía yo muy claro en mi época. Y por eso siempre me pareció mal que se dijese como algo negativo de otras personas "es que aplica la ley del mínimo esfuerzo". Ni eufemismo ni nada, querían decir que no da un palo al agua.

La velocidad de proceso

No se puede negar que existen maneras más eficaces que otras de hacer las cosas y probablemente las que menos esfuerzo requieren son las mejores en ese sentido. Lo mismo ocurre con el tiempo: cuando a alguien se le dice que haga una cosa rápido, casi siempre se molesta porque argumenta que meterle prisa sólo implicará que lo haga peor y con mayor presión. Pero hay una cosa que no se suele tener en cuenta que es la de optimizar el tiempo. Si tu labor consta de varios pasos, aquellos que requieran un tiempo de espera se pueden iniciar antes que ningún otro para así hacer las otras cosas mientras está transcurriendo ese tiempo de espera. Por ello lo de hacer algo rápido y mal puede ser la única forma para algunas personas de hacer algo rápido, pero está claro que lo óptimo es hacerlo rápido y bien. No rápido porque cada movimiento en sí tenga más velocidad, sino porque no existan las pérdidas de tiempo. Despacio y bien nunca debería ser una opción.

"La liebre y la tortuga"

La fábula de "La liebre y la tortuga" sería otro tema que se podría incluir aquí para sacar la misma conclusión. Es cierto que la constancia puede resultar una gran virtud. Pero no podemos pensar que sea la única. La tortuga del cuento era constante porque era lo único que podía ser, pero si hubiese podido ser rápida, eso habría resultado mucho mejor para ella. Se puede obtener una moraleja positiva de esa fábula si sólo tenemos en cuenta que nos aconsejan no rendirnos, pero lo que no podemos aceptar es que se critique a quienes son más aptos para desempeñar una función, es decir, a las liebres. Si podemos prepararnos para ser rápidos, ¿por qué conformarnos con la constancia? La preparación, en el caso humano, consistiría en estudiar, practicar, ensayar… aquello que queremos hacer bien. Será preferible intentar superarse que asumir la mediocridad y, encima, presumir de ella. Y también, ¿por qué intentar ser lo que no somos? Las tortugas son las más adecuadas para otro tipo de supervivencia, pero no para correr.

En las Olimpiadas que se han celebrado este verano, el COI regañó a Usain Bolt por soberbio: porque antes de llegar a la meta comenzó a celebrar su triunfo sin importarle que esto le hiciese perder segundos. Se dijo que su actuación había supuesto una falta de respeto para los demás corredores. Pero en realidad no es una falta de respeto, lo que ofendía a los demás era no acercarse siquiera a las posibilidades de Bolt. El problema para los otros atletas estaba, no en que el jamaicano celebrase, sino en que incluso celebrando les sacó varios cuerpos de distancia. La cultura del excesivo respeto y de la corrección política ha llegado a tal extremo que hasta se considera incorrecto ser bueno, ser mejor que los demás. Vamos a ver, las Olimpiadas se inventaron como competición, es decir, para hacer ver quién era más rápido o mejor que los demás. Y ahora es justo eso lo que les ofende.

39 comentarios:

  1. Esta vez tengo que discrepar compañera. En los estudios, el mínimo esfuerzo es estudiar lo suficiente para aprobar la asignatura que se quiera.. o incluso copiar para aprobar el examen simplemente... Llevar todo al día es mucho esfuerzo.. o quizás el mínimo que hace falta para sacar una matrícula de honor o algo así?

    Y, de hecho, estamos hablando de esfuerzo, pero y el tiempo? quiero decir, que llevar todo al día puede ser mucho tiempo, y luego perder dos días estudiando, aunque es más esfuerzo (en términos de quedarse despierto o no salir de casa) es menos tiempo...

    bueno, no me enrollo más, interesante reflexión.

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  2. Me he explicado mal. Ni de coña quería decir con "llevar todo al día" estudiar todos los días. Soy la persona que más ha dejado para el día anterior del examen lo de estudiar. No quería decir eso ni de coña. No sé ni por qué habré usado esa frase, será que también la he oído por ahí.

    Me refiero a llevar el día, por ejemplo, los apuntes. Si, cuando llega el examen los tienes que pedir y ponerte a descifrar lo que hayan escrito otros, te enterarás mucho menos que si son los tuyos y el esfuerzo será mayor porque tomándolos a lo mejor te has entretenido más en clase que mirando a la pared. Y también me refiero a presentarte a parciales (si existe esa opción) o estudiar para esos parciales si presentarse es obligatorio, en lugar de ir con toda una asignatura a un solo examen (aunque a lo mejor ya no existen las asignaturas de un curso entero, ya no sé). En realidad, me refiero principalmente a lo de los parciales y hablo más de mi época de BUP y COU que de la de Universidad porque cuando asistir a clase no es obligatorio, la cosa cambia. Cuando estaba en el Instituto, los gamberros presumían de no estudiar para estos examencitos y tampoco en junio. Y luego yo tenía vacaciones y ellos pringaban todo el verano. Al final, estoy segura de que ellos estudiaban más que yo. No digamos ya los que repitan curso. El doble de esfuerzo.

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  3. ya, ya, pero si no te presentas a los parciales, no vas a clase, y luego apruebas en junio, eh? ;)

    eso es menos esfuerzo :P

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  4. Es más esfuerzo aprenderse una cosa muy larga que una corta. No es un esfuerzo que se multiplique simplemente por tres (por ejemplo, si hay tres parciales), sino que la memoria va necesitando más según aumenta la cantidad de cosas quieres que retenga.

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  5. Lo de no ir a clase sí puede ser verdad, por eso decía que hablo de una etapa en la que era obligatoria la asistencia, o sea que ir, iba a ir igualmente. En la facultad eso ya es otra cosa.

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  6. Estoy parcialmente de acuerdo. Es cierto que se aplica mal lo de la ley del mínimo esfuerzo, los profesores lo decimos del alumno que apunta a sacar un 5 en el examen, el que te pregunta "¿con hacer esto ya apruebo?"; a lo mejor sabe hacer también el resto del examen pero es tan sumamente vago que prefiere quedarse con un 5 por no molestarse. O más bien apunta a sacar un 4 y que tú le regales el punto que le falta en los saldos que sabe que se hacen siempre en las notas finales.

    Aplicar la ley del mínimo esfuerzo bien entendida es, desde luego, lo más recomendable. Así es como funciona la naturaleza de hecho, por el principio de mínima energía. La gravedad, la electricidad y todos los fenómenos naturales son la ley del mínimo esfuerzo.

    La actitud de la liebre en el cuento de la liebre y la tortuga es esa ley del mínimo esfuerzo mal entendido, es no sacar partido de tus posibilidades y que te acaben ganando otros que son peores que tú. Es pensar que por tener una capacidad natural para hacer algo ya está y que eso es más importante que trabajar las cosas. En primer lugar, de cada diez personas que se creen liebres y van de sobradas, nueve no lo son realmente. Pero incluso la que realmente tiene una capacidad y no la trabaja acaba por perderla. La famosa frase de "no es tonto pero es muy vago" es una falacia; si es tan vago el cerebro se le acabará atrofiando y acabará siendo tonto. La fábula te dice que hay que sacar partido de tus posibilidades y creo que está pensada para que te pongas en el lugar de la liebre. Es cierto que visto desde el punto de la tortuga se podría sacar una enseñanza errónea, estoy de acuerdo en que es un error intentar competir en algo en lo que está claro que eres malo, sólo te va a llevar a la frustración. Pero fomentar la constancia en estos tiempos en que la capacidad de concentración y esfuerzo de la gente es cada vez menor me parece que tiene su valor. No creo que las olimpiadas sean un ejemplo para nadie en su vida cotidiana, más bien cada vez los ordenadores pueden hacer más cosas y las aptitudes naturales son cada vez menos importantes. En tiempo inmemorial podía ser importante ser muy fuerte, muy musculoso, muy hábil, tener muy buena memoria, etc. pero ahora las máquinas lo van a hacer mejor que tú y todas las veces que haga falta sin cansarse, así que la cuestión de las habilidades naturales se va quedando en segundo plano.

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  7. Bueno, aquí es que yo he ido saltando de un tema a otro sin mucho sentido (ya sé que la gente normal no es comparable a Bolt, pero me ha venido a la cabeza tras lo de la fábula).

    Claro, con respecto a lo que dices en el primer párrafo, el error no está en el poco esfuerzo que hace ese/a alumno/a, sino en el objetivo que se marca. Si una nota más alta que un 5 le puede venir bien para algo (quizá entrar en la carrera que le gusta), debería marcarse un objetivo más alto. Pero incluso si su meta es sacar un 10 puede aplicar perfectamente la ley del mínimo esfuerzo. Y al revés: si su meta es un 5, incluso pelao, puede hacer muchos esfuerzos más de los necesarios desperdiciando su tiempo y energía.

    En cuanto a lo de la liebre y la tortuga, estoy de acuerdo con lo que dices. Creo que la fábula tiene muy buena intención, pero que no utiliza la mejor metáfora para transmitirla. Lo de que el mensaje sea tener constancia no lo digo entendiendo que las personas se pongan en el lado de la tortuga, al contrario: es la liebre la inconstante y es ella quien "aprende su lección". Me refiero a que esta fábula habla ya de hechos acabados y sitúa a sus personajes en la carrera, lo cual yo entiendo como final de sus objetivos. Y lo que yo quiero decir es precisamente lo mismo que dices tú de no dormirse en los laureles, de no pensar que eres mejor que los demás, de no creerse que ya está todo hecho: antes de esa carrera, hay que entrenar o fabricarse un vehículo o tratar de convencer a la liebre de competir en otro tipo de torneo… Porque, seamos realistas, por mucho que se durmiese la liebre, la tortuga no le ganaría. Tú dices que todo el mundo que cree ser liebre, luego no lo es. Eso es muy cierto, pero en la fábula el giro no está ahí: en la fábula pierde aunque en realidad sí que es liebre, nunca se demuestra que no lo sea. Por ello, no discuto el mensaje de la fábula, sino que creo simplemente que está mal construido.

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  8. O sea, lo que quiero decir con lo de la liebre y la tortuga es que intentemos ser mejores de lo que somos, no que nos conformemos con lo que hay y hagamos lo posible con ello.

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  9. El problema de las fábulas es que son muy redichas, los mensajes son buenos pero son tan moralistas y tan evidentes que no son muy efectivos, los cuentos de hadas molan mucho más porque el mensaje está más camuflado.

    Como profe de centro público te aseguro que hay muchos alumnos tortuga que llegan más lejos que alumnos liebre que desaprovechan sus posibilidades. Tanto en estudios como luego en la vida. Hombre, depende como entiendas lo de liebre y tortuga, claro, pero yo diría que sí es frecuente que las tortugas venzan a las liebres.

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  10. estamos en una epoca moralista de cuidado si... eso de decirte que es feo lo de poner un edificio donde pusieron una bomba...

    y sobre lo de rápido, bien, etc, enlazo todo un clásico.

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  11. A la liebre no se la critica en la fábula por ser liebre, sino precisamente, por confiarse y no aprovecharse de que es liebre. El estudiante que lo hace todo el último día y consigue el mismo resultado que otro que ha estado estudiando todo el año, imagínate que no habría conseguido estudiando todo ese año.

    El problema es que como sabe que puede, usa la ley del minimo esfuerzo para conseguir lo mismo, cuando podría conseguir más, y se conforma con el mínimo esfuerzo y el mínimo resultado.

    Yo siempre he sido de hacer las cosas para el final, lo cual, entre otras cosas, es bastante malo y sólo sirve para aumentar la ansiedad a mucha gente (yo es que soy muy pancho, y no me pienso quedar sin hacer nada por estudiar). A mí me han dicho que me envidian por hacer poco y conseguir lo mismo, yo la verdad, siempre envidié la constancia, me imagino que con ambas cosas se deben hacer maravillas.

    Si la liebre puede conseguir hacer más que la tortuga, ¿por qué detenerse en mitad del camino y conformarse con simplemente ganarla?

    La ley del mínimo esfuerzo habla de esfuerzo, no de resultados. Cuando se habla de que alguien la usa de forma negativa, es porque sabe que no está consiguiendo hacer todo lo que podría dar de sí por conformarse con la normalidad, no porque usar el mínimo esfuerzo para iguales resultados esté mal.

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  12. sobre lo que dice Dillinger de los vagos, tampoco estoy muy de acuerdo (desde la perspectiva gamberra y vaga, jeje)

    que no uses tu cerebro para estudiar no quiere decir que se te vaya a atrofiar, lo puedes usar para otras cosas!! un amigo por ejemplo se pasaba el tiempo jugando a videojuegos y estudiaba el mínimo para aprobar, y ahora está en una empresa de videojuegos.. o puedes dedicarte a hacer sudokus por ejemplo y ganar un campeonato.. cosas así...

    de hecho, los superdotados seguramente estudiarán lo mínimo porque se aburren, y quizás en su tiempo libre son compositores de piano...

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  13. Muchas gracias, mosca.

    Pues sí, Géminis. Yo iba a eso que tú dices. Hablaba de estudiar para cumplir el expediente, no de aprender. Las liebres de las que yo hablo sacan sobresaliente estudiando el día anterior. No sé qué más podrían sacar si estudiasen todas las tardes, salvo amargarse y no vivir. Sería el equivalente a esos jefazos de empresa que no saben hacer nada que no sea su trabajo y se tiran en la oficina hasta las diez de la noche porque en su casa no les espera nada.

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  14. No pensaba que el tema diese para tanto (perdón por el rollazo que viene a continuación).

    Otra cosa sería hablar de aprender (no de estudiar, pues meterte de memoria conceptos en la cabeza provisionalmente no es aprender). Las personas inteligentes que puedan sacar de una clase un provecho independiente a las notas y no lo sacan serían tontas porque estarían perdiendo el tiempo. Pero es que ahí de nuevo hablamos de los objetivos, de equivocarse a la hora de fijarse objetivos. No de hacer menos esfuerzo del necesario para llegar a ellos.

    En la fábula no se supone que haya algo más allá de ganar la carrera, la carrera es la vida y significa triunfar (toma concepto norteamericano) en ella. Yo entiendo ganar la carrera como conseguir lo mejor que se pueda conseguir de todo: si es algo bueno para tu mente, tipo aprender, pues eso. Si es un triunfo profesional, pues eso. Si es sacar las mejores notas posibles, pues eso. Ganar la carrera nunca se considera en la fábula como el mínimo posible. Se considera todo a lo que se puede aspirar, tanto siendo tortuga como siendo liebre.

    Ya sé que en la fábula no se critica a la liebre por ser liebre, sino por ser vaga, pero queda como el poso de alegrarse por la mediocridad. Yo entiendo esa fábula como una cosa conformista, tipo las pelis que se hacían en la posguerra ;)

    Pongamos que, por ejemplo, hay que pasar a ordenador/a máquina una cosa. Tendremos a alguien que sepa mecanografía que lo hará en dos horas. Tendremos a otra persona que no sepa mecanografía y que tarde toda la noche y aún así no llegue a tiempo con el encargo. Mi mensaje es: "estudiemos mecanografía para ser liebres". Por mucho que estemos dispuestos a pasarnos toda la noche sin dormir porque somos tortugas, es decir, constantes y trabajadores, no nos bastará. O quizá sí esta vez, pero no la próximas. Es un ejemplo sólo, ¿no? Pero creo que así se entiende mejor porque, Dillinger: probablemente hablamos de lo mismo entendiéndolo de distinta forma.


    La cosa está en si damos por hecho que cualquier tortuga es trabajadora y cualquier liebre es vaga. Yo parto de que no necesariamente. A lo mejor para llegar a ser liebre te lo has currado una barbaridad. Los alumnos a los cuales tú dices que vencen las tortugas sí se pueden considerar liebres, pero sólo liebres vagas que se echan la siesta. Y tontas porque se echan más siesta de la que pueden, pero podrían calcular la cantidad de siesta, echársela igual, despertarse a tiempo y ganar la carrera. O también llegar muchas horas antes y dormir en la meta mientras se arrastra el galápago.

    Esas liebres de las que habla Dillinger probablemente serán esos gamberros que decía yo que había en mi clase en BUP y COU, que podrían estudiar, pero no lo hacían por vagos. Pero alguien que tenga cerebro y estudie (el hecho de ser liebre no implica necesariamente dormir la siesta, eso sólo lo hacía la de la fábula), siempre superará a la tortuga. Yo creo que lo más habitual son las tortugas que se echan la siesta porque, como les cuesta más que a los demás, ya no se esfuerzan. Lo pongo todo en situación escolar porque es de lo que hablabas, pero yo ya me refería a todo cuando llegué a esta parte del post.

    Lo más probable es que una tortuga sea una persona que dedica mucho más esfuerzo del necesario para alcanzar un objetivo y que una liebre, con el mismo objetivo, llegue con menor esfuerzo.

    Por ejemplo, una compañera que tenía se aprendía de memoria todas las traducciones de latín posibles en lugar de aprender a traducir latín para aprobar el examen. Su objetivo era el mismo que el de las personas que simplemente estudiaban latín de forma normal, pero ella aplicaba la ley del máximo esfuerzo y su resultado no era mejor que el de los demás. Si la clase de latín estaba incluida en el programa para que aprendiésemos latín, esa tortuga que era mi antigua amiga no lo había logrado. Pero los demás, sí, con menos esfuerzo. Normalmente quien más esfuerzo hace es quien peores resultados obtendrá.

    En cuanto a lo de copiar, Génesis, pues opino que, salvo en asignaturas muy chungas o para alumnos muy duros de mollera, lleva más trabajo (entiéndase como esfuerzo y tiempo juntos) hacerse chuletas o cambiazos que aprenderse la asignatura. Lo sé porque yo alguna vez me hacía chuletas. Y si es copiar al de al lado, es algo en lo que puedes confiar tan poco que simplemente se deja como última opción: si puedo, puedo; si no, pues ya suspenderé. Lo normal es que quien te toque al lado tampoco sepa nada o que no se vea bien, que se tape, que haya dos modelos de examen, etc… Así que no se puede confiar en ello.

    Vamos, que la cosa sería que los alumnos supiesen estudiar. Aplicar la ley del mínimo esfuerzo significaría estudiar bien, estudiar eficaz o eficientemente. Sería algo que incluso se podría enseñar en el colegio (quizá en los planes nuevos está).

    Y en cuanto a las empresas, pues es precisamente uno de los mayores problemas que tenemos en España: somos un país en el que la gente trabaja más horas que en ningún otro, pero con unos resultados menores que en casi todos los demás. Falta aplicar buenos métodos, hacerlo bien. Pero los jefes piensan que hacer que la gente pase más horas en las oficinas es la única manera de que salgan adelante las cosas. Probablemente se podría pasar un tercio del tiempo y sacar el mismo resultado u otro mejor, siempre que se optimizasen los recursos y las horas.

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  15. hombre, es que en el trabajo ya da para escribir una tesis sobre el esfuerzo, jeje

    es un tema muy interesante, y no se suele tratar

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  16. Madre mía, es que sin darme cuenta he sacado un tema que da para libros y libros, jejeje.

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  17. Supongo que a la fábula le faltan personajes. Por resumir puso a dos estereotipos cuando debían ser cuatro: tortuga-vaga, liebre-vaga, tortuga-trabajadora, liebre-trabajadora.

    En los casos de las liebres de sobresaliente (porque hay liebres y liebres), nadie les dice negativamente "tú eres de la ley del mínimo esfuerzo" eso es para las liebres-vagas de suficiente. A las de sobresaliente hasta se las considera muchas veces mentirosas (sí claro, sobresaliente estudiando la noche antes...). Lo óptimo es ser liebre-trabajadora claro. Y en cuanto a qué puede hacer una liebre-vaga de sobresaliente: no conformarse con lo que le exigen. No tiene por qué, pero hay muchas tortugas-trabajadoras en el mundo que envidian que haya liebres-vagas que pudiendo hacer algo genial, no lo hagan.

    Hay un estilo concreto de estudiante con problemas de aprendizaje que representa esto, es uno que pese a tener dificultades a un nivel básico, se esfuerza tanto que pasa desapercibido (lo cual es una pena, porque si se detectara entonces ya sería la leche). De la misma forma, las liebres de sobresaliente muchas veces pasan desapercibidas y ni siquiera se las considera liebres, porque en los estudios lo único que se mira son los resultados (lo cual es un error obviamente, pero se hace por economía, la misma economía que no detecta a ese grupo concreto tortugas-trabajadoras, porque también hay tortugas y tortugas).

    Así, la fábula queda en que pusieron las 4 características incorrectamente dicotomizadas (ya que son variables continuas), dos a dos, para sólo dos personajes. Eso no implica que vayan unidas, como ya comentaste, pero así se permite decir lo importante: no importa cuan liebre seas, porque si te confías entonces incluso una tortuga podría adelantarte. Las fabulas transmiten enseñanzas, pero no son estudios de personalidad.

    Es reduccionismo por el bien de la metáfora, por ahorrar papel y resultar menos complejo. Pero claro, al reducir se pueden colar interpretaciones que quizás no eran las que se pretendían originalmente.

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  18. "pusieron las 4 características incorrectamente dicotomizadas (ya que son variables continuas)", uy, Javier, como te vean los de Cultureta Watch... jajaja... es broma, muy interesante tu comentario.

    Respecto al artículo, también muy interesante la reflexión sobre la ley del mínimo esfuerzo... y, por experiencia desgraciada, yo soy de esa fauna que deja todo para última hora y eso acaba resultando en un máximo esfuerzo y un máximo sufrimiento, a cambio de unos días tocándose los huevos y sintiéndose culpable por ello... no compensa...

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  19. Javier Chacón: tienes mucha razón en todo, ya decía yo antes que pillo lo que la fábula quiere decir y creo que es una enseñanza buena, pero que critico sólo la forma de decirlo porque para mí se podrían buscar esas connotaciones conformistas. Y justo unas cuantas de tus palabras: "nadie les dice negativamente "tú eres de la ley del mínimo esfuerzo" eso es para las liebres-vagas de suficiente" son el point de mi artículo. Se utiliza como algo negativo la expresión de mínimo esfuerzo, cuando en realidad es lo ideal.

    Elperejil: aunque estoy segura de que en tu caso no ocurre así porque estás pecando de modestia, más o menos también dices un poco a lo que yo quería referirme en el artículo: lo que todo el mundo siempre ha creído que era un esfuerzo menor y por lo tanto era la opción que tomaban los gamberretes de clase y los vagos, en realidad al final suponía un esfuerzo mayor. Y el estudiar más o menos al día (no todos los días, pero sí, por ejemplo, para los parciales) era sólo un aparente mayor esfuerzo, pero en realidad era un esfuerzo mucho menor. Y eso no lo admitirían, si se lo dijeses así, esos gamberretes que luego repetían curso o se iban con todas para septiembre. That was my other point (perdón por el uso en ambos casos del idioma mundial).

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  20. La verdad, estamos discutiendo todo esto cuando lo dice todo una fórmula matemática muy claramente:

    Ley de Edwards sobre el esfuerzo/tiempo.

    Esfuerzo x Tiempo = Constante.

    Dado un tiempo inicial grande para hacer algo, el esfuerzo inicial será pequeño.
    A medida que el tiempo se aproxima a cero, el esfuerzo tiende a infinito.
    · Corolario. Vale más estudiar 5 minutos antes del examen pero a fondo, que desperdigado de mala manera todo el año.

    elperejil: no me jodas, para una cosa para la que me sirvieron esas asignaturas mejor aplicarlo a todo, ¡porque entonces sí que no me sirvió para nada estudiarlo!

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  21. Claro que sí, Javier, bien hecho (ya puse que estaba bromeando... y se entiende perfectamente; ah, y genial lo de la ley de Edwards y su simpático corolario) y para que veas, me anoto...

    (a Navaja) ...ojala mi pecado fuese la falsa modestia y no la procrastinencia (¡hala, ahí va palabro!), pero realmente es un vicio mío lo de dejar todo para última hora (tampoco es que sean los cinco minutos finales, pero suelo andar justito y pegarme largas jornadas de trabajo nocturnas los días anteriores a una entrega/examen).

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  22. A mí me pasaba muchísimo cuando era estudiante, por eso decía que yo sí que aplicaba la ley del mínimo esfuerzo (pero con buenos resultados). Pero ahora no me pasa probablemente porque hacer los encargos que tengo me resulta más entretenido que hincar codos, pues pocas cosas me parecen peores. Como demostración valga que cuando no era empollar para un examen, sino hacer un trabajo, no tenía problema y lo hacía pronto.

    Hablando de eso, ya que tú eres freelance, igual que yo, se puede hacer aquí otra observación sobre cómo eso del mínimo esfuerzo y de las liebres y las tortugas está arraigado en la forma de pensar española.

    Para quienes trabajamos por nuestra cuenta está muy claro que si te encargan algo y lo entregas inmediatamente, es decir, poniéndote a ello nada más recibirlo y mandándolo justo después de haberlo terminado, estás cometiendo un gravísimo error. Por un lado, si lo haces muy rápido, aunque esté de puta madre, van a pensar que no está muy bien. Además, si ellos tienen tiempo para que se hagan rectificaciones, te las van a pedir, aunque sean innecesarias, por justificar su sueldo, con lo que es mejor enviárselo al apurillo. Para terminar, si ven lo rápida que puedes ser, el siguiente encargo te lo harán para ayer y, si luego coincide con que tienes más trabajos de otro lado, probablemente no puedas responder con esa rapidez. Así que tienes que dejarlo para el final o bien hacerlo y guardártelo unas horas hasta por fin mandarlo o entregarlo.

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  23. Evidentemente mi actual trabajo me gusta más que hincar los codos (aunque estudiar tampoco me disgustaba, que conste)... aunque me gusta más dedicarme a escribir mis cosas que los encargos de productoras...
    Y sí entiendo perfectamente lo de retener trabajo. Viví lo de que inicialmente me dieran dos semanas para una primera versión y, al final, me acabasen mandando guiones para que los entregara... en tres días!!! (una vez en dos)
    Ya un par de veces, con dos equipos diferentes de guionistas con los que trabajé, reteníamos un poco los guiones para ahorrarnos ediciones innecesarias y para que no nos mareasen demasiado. Teníamos fecha de entrega y solíamos acabar antes, pero hasta la fecha no lo soltábamos.
    Pero, aún así, mi ritmo de trabajo es creciente... empiezo poco a poco y voy ganando ritmo según se acerca la temible fecha de entrega. Suelo llegar pillado... y, además, cuando acabo mucho antes no paro de releer y cambiar pijadillas aquí y allá (en eso soy muy obsesivo).

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  24. jeje... de hecho, en la última media hora he escrito más en tu blog que en el guión que tengo que entregar el lunes... que fin de semanita me espera...

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  25. Jajaja. Soy una mala influencia. A mí me suele pasar lo mismo: tengo poca constancia y poca capacidad de concentración, así que cualquier cosa que me distraiga, como los comentarios que me llegan y eso, me hace interrumpir el trabajo. Pues muy mal: ¡a trabajar!.

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  26. Pésima influencia...
    Y lo peor es que a través de este blog y el de traducción llegué hasta los de "Vicisitud y Sordidez" y me estoy leyendo, a ratos, sus post antiguos... que son muchísimos y enormes...
    Bueno, ahora sí, cierro el navegador y a trabajar... hasta la próxima pausa (eh! que gracias a los blogs he dejado la pausa del cigarrito)

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  27. Menudos debemos ser todos los que pasamos por aquí. Si fuéramos representativos del país... eh... vale, sí, España es así.

    Le pillé la gracia elperejil, tranquilo ;) Por cierto, yo no sé si te interesará o lo habrás visto, xo en un comentario de Ciencia vs. Ficción te hice una pequeña recomendación de libros sobre infancia que parecía interesarte. Es muy general pero es que yo tampoco estoy especializado en infancia. Si te interesa algo más concreto puedo preguntar a otros ;)

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  28. Vaya, no, no lo había visto, y gracias por las recomendaciones. A Piaget y Vigotsky los leí en la carrera, a Bruner no lo conozco (será que soy más viejales). Y por tus comentarios sospecho que también eres psicólogo (en mi caso, clínico, aunque bien pronto me dediqué a otras cosas).

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  29. Cuidado, yo hablaba de no usar el cerebro en general, no sólo de no estudiar en el cole. Se puede usar en cosas distintas de lo que se aprende en una clase, pero me refiero a gente que tiene capacidades pero se las atrofia dedicándose a no hacer nada, a tirarse a ver la televisión, a conformarse con un trabajo que está por debajo de sus posibilidades, etc. Después de mucho tiempo de estar así, su capacidad se queda muy reducida. Es como un atleta con una buena musculatura que no entrena y echa tripa. No sólo lo digo pensando en el ámbito escolar.

    Todos estamos diciendo lo mismo, creo, pero interpretamos de forma distinta lo que es liebre y lo que es tortuga. Yo entiendo liebre como una persona con talento o capacidad y tortuga como alguien con poco talento. Si la liebre aprovecha sus posibilidades siempre hará las cosas mejor que la tortuga, pero desde luego si la liebre no tiene ambición y es comodona y en cambio la tortuga es trabajadora, la tortuga ganará. En realidad es la famosa frase de que el talento es un 1 % de inspiración y un 99 % de transpiración, que no recuerdo ahora de quien es.

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  30. elperejil: en ese caso poco te puedo recomendar yo que no hayas aprendido ya en la carrera. Bruner es de la rama más social tipo Vigotsky.
    Respecto a lo que intuyes, no intuyes mal, aunque tengo otros intereses por lo que supongo acabaré como tú, dedicándome a otras cosas.

    Dillinger: ¿y esos porcentajes qué? ¿de qué estudio experimental vienen eh? Bueno, lo daremos por válido como forma de hablar...

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  31. Si, Dillinger, pero a ti en concreto te tiene que gustar más la frase con la vuelta que le dio una dueña de una revista de moda (en la ficción): "100% de inspiración y 0% de transpiración" y, al decirlo, se miraba el sobaco y ponía cara de asco como diciendo: "la gente fina y guapa como yo no suda nunca ni una gota". Jajajajaja.

    Sí, lo de la liebre que trabaje es lo que entendemos todos.

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  32. No podría estar más de acuerdo contigo, Navaja.

    Me encanta tu blog, sigue así por mucho tiempo.

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  33. En primer lugar, mi opinión es que vivimos en una contradicción permanente: pese a haber instaurado "la sociedad del resultado" (sea cual sea éste), la propia sociedad se exaspera si dicho resultado no va acompañado de una cantidad de esfuerzo tal que nos deje más arrastrados que Pocholo Martínez Bordiu después de un fin de semana.

    Por otro lado, creo que se ha vanagloriado en exceso el esfuerzo - supongo que por una concepción judeo/cristiana mal entendida del "sacrificio" -: ¿cuántas veces se nos ha repetido que el mayor éxito es aquél que hemos logrado nosotros con nuestro sudor y lágrimas? Yo no sé Vds., pero por regla general el cilicio mental se lo regalo a cualquiera de esos aguafiestas que piensan que la vida es la eterna repetición del día de inicio de rebajas para un dependiente del Corte Inglés.

    Desconozco si soy liebre o tortuga (los médicos dudan incluso en calificarme como humano), pero lo cierto es que en cada empresa que me entusiasma, que (perdón por la expresión de psicología barata) me llena por dentro, soy capaz de dar el 400%; sin embargo, en otras situaciones mi cuerpo desearía poder afrontarlas en stand-by. Por ejemplo, ahora estoy viendo por el rabillo del ojo una lavadora llena, un tenderete sin recoger...

    Sobre Usain Bolt: creo que es un robot.

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  34. El otro día hablaba con un amigo que me decía que no le gustó un libro porque fomentaba la competitividad entre los niños. Y es malo que los niños compitan entre sí y se superen? la competitividad es mala cuando se hace a malas y no se tienen amigos. Creo yo.

    El otro día oía hablar a una niña de unos 6 años diciendo: yo adoro los 7 y los 8, porque no eres ni muy lista ni muy tonta, estas en el medio y no llamas la atención, no sé que pretendemos queriendo que los niños piensen eso

    Sobre lo de ir a clase o estudiar. Pues ir a clase es el mínimo esfuerzo: el profesor te ve y si no quieres coger apuntes, pues ese día coges y te pones a pasar apuntes de otra asignatura. Además, te sueles librar de ir a examen con escuchar un poco.

    Un gustazo leerte

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  35. Muchas gracias a ambos. Y qué razón tenéis. La gente no quiere destacar como alguien listo porque está mal visto (perdón por el pareado), además de porque parece que se fomentase la competitividad y lo malo es que fomentarse sí se fomenta, pero con disimulos políticamente correctos, como lo de Bolt.

    A lo que dices de la mentalidad judeocristiana del sufrimiento impuesto me refería. La gente no suele aceptar que algo esté bien hecho si no ha llevado mucho tiempo (y supondrán que esfuerzo, aunque no lo pueden probar), por eso decía ayer lo de entregar más tarde los encargos que te hacen porque si los entregas inmediatamente ya piensan que no pueden estar bien. Es muy cierto, exaspera que no se haya hecho un esfuerzo que quizá no era necesario. No habría que exigir esfuerzos porque cada persona sabrá los que tiene que hacer, sino resultados.

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  36. Por cierto, añadidos quedáis ambos a mi Google Reader, método con el cual me entero de quién ha actualizado su blog con el mínimo esfuerzo, por contraposición a lo que hacía antes, que era irlos abriendo todos para obtener un resultado mucho menor, pues la mayor parte de las veces no había novedades a las que echarles el ojo ;).

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  37. lo que me recuerda que debería yo pamién linkarte en mi blog... por cierto, te vas a hinchar de actualizaciones...

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  38. La ley del mínimo esfuerzo me obligaba a no poner este comentario. Pero mucho me temo que tengo algo de tortuga y no he podido evitar ponerlo.

    Yo estoy de acuerdo con el COI. A Bolt se le ha subido un poco a la cabeza. Y yo, que soy menos políticamente correcto que el COI, no hubiese utilizado el término soberbio.

    Saludos.

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